Un fallo de ChatGPT permitía que una pregunta manipulada enviara los datos de Gmail de una víctima a otra cuenta
Un reporte de Check Point Research reveló que una instrucción oculta en una conversación de ChatGPT puede obligar al sistema a realizar tareas maliciosas en segundo plano mientras responde de manera normal al usuario. En su demostración, esta acción permitió extraer información de la cuenta de Gmail del usuario y enviarla a otra cuenta de ChatGPT mediante un canal encubierto, pudiendo copiar también historiales de chat y archivos según los permisos y herramientas disponibles en la sesión.
Para lograr esto, la orden maliciosa debía introducirse previamente a través de un texto pegado por el usuario, una conversación compartida o un GPT personalizado, y luego bastaba con un mensaje ordinario para activarla. Gracias al modo de razonamiento, la herramienta ejecutaba dos tareas simultáneamente en el mismo turno: responder al usuario de forma visible y, de manera oculta, revisar un buzón del atacante, ejecutar la tarea con los permisos predeterminados de las aplicaciones conectadas sin pedir autorización previa y retornar el resultado, dejando como único aviso un pequeño indicador sobre la respuesta.
El canal de comunicación funcionó a través de un servicio interno de contenedores que utilizaba ChatGPT para instalar paquetes, el cual permitía adjuntar propiedades a archivos almacenados y leerlas desde otros entornos. Debido a que estas propiedades no estaban separadas por cuentas, los atacantes pudieron utilizarlas como un portapapeles compartido para transferir datos entre contenedores que debían permanecer aislados.
Check Point notificó el hallazgo a OpenAI, entidad que confirmó la desactivación del servicio interno implicado sin requerir ninguna actualización por parte de los usuarios. Esta investigación representa el segundo canal reportado desde la misma sección de ChatGPT, diferenciándose de un incidente previo relacionado con DNS y de un caso evaluado en pruebas de seguridad internas de la compañía.