Con la referencia a China, el presidente Trump reafirma su postura de no intervención en materia de regulación de la inteligencia artificial
El presidente Donald Trump ha reafirmado la postura de su administración de no intervenir en la regulación de la inteligencia artificial, a pesar de las preocupaciones generadas por ciberataques vinculados a modelos comerciales estadounidenses. A través de una publicación en redes sociales, rechazó las críticas sobre los peligros de esta tecnología y comparó los temores con las posturas sobre el cambio climático. Asimismo, sostuvo que lo prioritario es asegurar el liderazgo de Estados Unidos frente a rivales geopolíticos como China, señalando que la imposición de normas podría frenar el crecimiento de un sector que superará al de la revolución industrial o al de internet.
Por otra parte, la administración ha mantenido que las normativas estrictas perjudican la innovación y la competitividad internacional frente a competidores que no tendrían tales limitaciones. Funcionarios y asesores gubernamentales han insistido en que el avance tecnológico continuará en otros países si Estados Unidos decide frenarlo, y han señalado que los laboratorios chinos se benefician de la destilación sistemática de modelos estadounidenses. Aunque se han implementado esquemas de evaluación voluntarios que sufrieron modificaciones por la influencia de la industria, el gobierno confía en que los litigios privados y la responsabilidad financiera de los creadores funcionarán como mecanismos de seguridad, mientras que la intervención policial se limitaría a casos extremos en los que las empresas sobrepasen los límites.