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Ciberseguridad

Potencia tu Empresa con Inteligencia: Si otros pueden tú también

Fuente: El Lado del Mal Publicado: 02/10/2026 · 05:01 UTC
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Ciberseguridad Potencia tu Empresa con Inteligencia: Si otros pueden tú también
Imagen: El Lado del Mal

Mi com­pa­ñe­ro Kiko Gámez es­ta­ba es­cri­bien­do un libro para ayu­dar a las PYMES a trans­for­mar­se con la In­te­li­gen­cia Ar­ti­fi­cial, y me pidió por favor que le es­cri­bie­ra el pró­lo­go, y como no podía ne­gar­me - es más alto y más fuer­te que yo -, le dije que por su­pues­to, que in­ten­ta­ría es­cri­bir­le algo bo­ni­to que ha­bla­ra de no tener miedo a apren­der cosas nue­vas y trans­for­mar­se. Fi­gu­ra 1: Po­ten­cia tu Em­pre­sa con In­te­li­gen­cia: Si otros pue­den tú tam­bién El libro lo acabó en ve­rano y ya lo tie­nes a la venta en Ama­zon donde lo pue­des com­prar, con un tí­tu­lo que deja claro desde el mi­nu­to uno para qué está es­cri­to, que es un ma­nual para que sa­ques de él cosas que te me­jo­ren a ti: " POTENCIA TU EMPRESA CON INTELIGENCIA: Cómo pro­fe­sio­na­les y em­pre­sas se re­di­se­ñan para ganar con in­te­li­gen­cia ar­ti­fi­cial " Fi­gu­ra 2: " POTENCIA TU EMPRESA CON INTELIGENCIA. Cómo pro­fe­sio­na­les y em­pre­sas se re­di­se­ñan para ganar con in­te­li­gen­cia ar­ti­fi­cial " Por su­pues­to, yo hice el pró­lo­go, y quise ha­cer­lo con­tan­do al­gu­na ex­pe­rien­cia mía per­so­nal y pro­pia. Así que usé uno de los apren­di­za­jes que he te­ni­do en mi vida. Es sobre la lucha que tuvo mi madre cuan­do yo era un niño en Mós­to­les para que no tu­vie­ra un techo de cris­tal. Para que no tu­vie­ra miedo. Esa frase que tan­tas veces me decía mi mamá - a la que ya sa­béis que adoro -: - "Jo­sé­Ma­ri, ca­ri­ño, si otros pue­den tú tam­bién" . Así que de eso quise es­cri­bir el pró­lo­go, pero ahora desde otro punto de vista, que yo ya me apren­dí esa lec­ción y hace mu­chos años que no tengo techo de cris­tal, ni miedo a hacer cosas com­pli­ca­das, ni al cam­bio, ni sen­ti­mien­to de im­pos­tor, ni me arru­go ante los pro­ble­mas. Gra­cias a mi mamá, que me ayudó con eso. Bueno, es cier­to que sigue ge­ne­ran­do ner­vio­sis­mo, preo­cu­pa­ción, y a veces malas no­ches, pero hace mu­chos años que la de­ter­mi­na­ción su­pera eso, así que tiro para ade­lan­te. Fi­gu­ra 3: Con­tac­tar con Kiko Gámez Ahora mi po­si­ción es dis­tin­ta, es la de pa­paé­te , la de con­se­guir que Mi Hac­ker y Mi Sur­vi­vor no se dejen " tapar " por el en­torno. Que no se pon­gan el techo de cris­tal, que no tenga miedo a bus­car al so­lu­ción al juego. Yo tuve que apren­der esos ca­mi­nos pa­ra­le­los, y des­cu­brir la ruta del fra­ca­so para so­lu­cio­nar mis pro­ble­mas, y hoy en día yo tra­ba­jo con ellas en que lo con­si­gan. De todo eso va el pró­lo­go que hice con todo ca­ri­ño para mi co­le­ga Kiko Gámez . Y, por su­pues­to, os re­co­mien­do el libro. Aquí os dejo mi pró­lo­go para ani­ma­ros. Si otros pue­den tú tam­bién Eso me decía mi mamá. Y yo me lo creí. Pero no, no se trata de una frase má­gi­ca que actúa como un con­ju­ro es­pe­cial que te da, sin me­re­cer­lo, la po­si­bi­li­dad de hacer algo que pen­sa­bas que no po­días hacer. Ni mucho menos. Se trata de la res­pues­ta más dura a todas las ex­cu­sas que pue­des po­ner­te. Si otros pue­den, tú tam­bién. No te pon­gas ex­cu­sas, que lo que te pasa es que aún no has des­cu­bier­to cómo otros pue­den ha­cer­lo. Aún no sabes. Así que bus­car la ma­ne­ra de “poder” cómo hi­cie­ron los otros. Esa reali­dad forma parte de mí. No hay ex­cu­sas que val­gan. No hay ex­cu­sas que val­gan para mí. Si no he po­di­do, es que aún me fal­tan cosas que tengo que apren­der. Que tengo que des­cu­brir. Que tengo que me­jo­rar. Que tengo que tra­ba­jar. Es mi día a día. Una ob­se­sión de su­pera­ción que desde que tenía diez años y co­men­za­ba a es­cri­bir mis mini-li­bros sobre el mundo del cine por­que que­ría di­bu­jar, es­cri­bir, y crear cosas, he se­gui­do man­te­nien­do. Por su­pues­to, así nació mi pri­me­ra em­pre­sa con mi amigo, her­mano, y ad­mi­ra­do Rodol . No sa­bía­mos nada del mundo em­pre­sa­rial. Ab­so­lu­ta­men­te nada. No te­nía­mos pa­dri­nos, en­chu­fes ni co­no­ci­dos en el mundo de las em­pre­sas de in­for­má­ti­ca, y le dije: - “Vamos a mon­tar­nos una em­pre­sa, ¿vale?” Y él me con­tes­tó: - “Ni de coña”. Y ya veís, yo le dije: - “Rodol, si otros pue­den, no­so­tros tam­bién, hay que apren­der cómo se hace y ha­cer­lo”. Y así hi­ci­mos.