Según un estudio, una vulnerabilidad en el entorno de pruebas permite a los agentes de IA maliciosos escapar y filtrar datos
Investigadores de ciberseguridad han detectado un fallo en un entorno aislado de desarrollo de inteligencia artificial que podría permitir que agentes malintencionados filtren información confidencial eludiendo los controles de seguridad existentes. El problema fue localizado por la empresa emergente de seguridad de inteligencia artificial AIR y afecta a un entorno empleado para ejecutar código de forma aislada, específicamente en un fallo de filtrado de red que facilita el uso de los procesos de validación de certificados para enviar datos fuera de los circuitos autorizados.
Normalmente, los desarrolladores emplean estos entornos aislados y listas de permisos para impedir que la inteligencia artificial se comunique con servidores no confiables o acceda a sistemas no autorizados. No obstante, el estudio demostró que un agente malicioso puede sortear dichas barreras utilizando un certificado digital diseñado específicamente que se envía a un servidor permitido, lo cual desencadena a su vez una petición hacia un servidor controlado por el atacante sin que el entorno aislado deba conectarse directamente con el destino no autorizado.
Los responsables del descubrimiento advierten que se trata de un problema complejo de solucionar, ya que el entorno en sí mismo no establece contacto directo con el servidor del atacante, dando la apariencia de que todo opera con normalidad. Los descubridores notificaron el fallo a los responsables de la herramienta y estos manifestaron que requieren tiempo para desarrollar un parche, al tiempo que aclararon que hasta el momento no se han detectado indicios de que esta vulnerabilidad haya sido explotada en incidentes reales.