El «AI Slop» no solo se utiliza en las redes sociales; también está arruinando los ciberataques
Contrario a la idea popular difundida por los medios y la publicidad de que la inteligencia artificial está mejorando las amenazas cibernéticas, algunos actores de amenazas destacados, incluidos grupos respaldados por estados, están abandonando su uso en las campañas. Investigadores señalan que, en lugar de optimizar las operaciones, la inteligencia artificial está generando un deterioro en la calidad de los ataques, volviéndolos más torpes y ruidosos, mientras que los ciberdelincuentes más sofisticados prefieren mantenerse alejados de ella.
Existen diversos ejemplos de cómo el uso de la inteligencia artificial ha disminuido la sofisticación de varios grupos. Un caso es el de un actor previamente enfocado en fraudes que comenzó a utilizar la inteligencia artificial en toda su cadena de ataques, lo que resultó en la exposición accidental de sus paneles de control, infraestructura y credenciales robadas, además de la creación de señuelos defectuosos. Asimismo, operaciones vinculadas a Corea del Norte y Pakistán han experimentado fallas notables al intentar automatizar la generación de correos de phishing y la creación de código, obteniendo como resultado numerosos errores gramaticales, mezcla de idiomas, enlaces incorrectos y software malicioso disfuncional.
Los expertos señalan que las operaciones profesionales de ciberespionaje evitan el uso de la inteligencia artificial porque resulta ser una herramienta demasiado ruidosa y aumenta considerablemente el riesgo de ser descubiertas. Aunque se han registrado usos muy limitados de esta tecnología por parte de algunos grupos, los datos generales no respaldan una transformación masiva hacia ataques impulsados por inteligencia artificial, predominando en su lugar brechas y ataques tradicionales y rutinarios.