Por qué la confianza en la IA no es lo mismo que la validación
El uso de inteligencia artificial en la informática forense y la respuesta a incidentes se ha extendido, a menudo superando la capacidad de los profesionales para verificar sus resultados. La falta de estándares de validación y gobernanza puede provocar que información no verificada termine en informes oficiales o en un tribunal, lo que motivó la creación de nuevos marcos de trabajo orientados a mantener al ser humano como la máxima autoridad en cada etapa.
Validar un resultado generado por inteligencia artificial exige revisar el archivo de origen y comprender las razones detrás de la respuesta, evitando tratar a estas herramientas como fuentes infalibles de verdad. Asimismo, es fundamental documentar con precisión las versiones de los modelos utilizados y los programas integrados en las herramientas forenses, dado que las capacidades tecnológicas evolucionan con rapidez y esto puede ser utilizado por la contraparte legal durante los juicios.
Las disciplinas de informática forense y respuesta a incidentes poseen diferentes tolerancias al riesgo y operan bajo distintas presiones, por lo que no deben regirse por una misma normativa. Mientras la respuesta a incidentes prioriza la velocidad, la informática forense exige la validación exhaustiva de cada archivo. Por último, la responsabilidad recae en el profesional encargado, quien no debe permitir que la inteligencia artificial ejecute acciones irreversibles, asegurando que la tecnología funcione como un apoyo bajo supervisión humana constante.