Una encuesta de la Cloud Security Alliance revela que los sistemas de prevención de pérdida de datos suelen detectar la pérdida de datos solo después de que se haya producido
Un estudio reciente realizado por la Cloud Security Alliance, en colaboración con Jazz, revela que las herramientas de prevención de pérdida de datos (DLP) operan frecuentemente como sistemas forenses posteriores a los hechos en lugar de actuar como controles preventivos. La investigación indica que una gran mayoría de las entidades encuestadas sufrió al menos un incidente confirmado de pérdida de información en el periodo analizado, pero apenas una pequeña fracción señaló que la tecnología de prevención logró detener su incidente más relevante antes de que los datos salieran de la empresa.
El informe destaca discrepancias significativas entre los riesgos percibidos y las medidas de control aplicadas. Aunque la inteligencia artificial generativa y las cargas en la nube figuran entre las amenazas de exfiltración más altas según los equipos de seguridad, un porcentaje menor de organizaciones aplica bloqueos estrictos en esos canales. En contraste, los medios extraíbles concentran el porcentaje más alto de bloqueos estrictos a pesar de ser considerados el riesgo menor. Asimismo, las alertas falsas y la fatiga consecuente generan impactos negativos medibles en el personal de seguridad, incluyendo renuncias voluntarias de empleados.
Las respuestas también muestran que la fricción operativa influye en las políticas de cumplimiento, ya que la mayoría de los equipos ha recibido resistencia a la aplicación de las reglas y una proporción importante ha reducido o suavizado los controles para determinados casos o áreas. La encuesta digital se llevó a cabo con la participación de profesionales de tecnologías de la información y seguridad pertenecientes a empresas de diversos tamaños, principalmente en Canadá y Estados Unidos.