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Ciberseguridad

Una encuesta revela que los altos ejecutivos se sienten intocables, mientras que la exposición digital se convierte en un riesgo físico

Fuente: Dark Reading Publicado: 21/10/2026 · 15:29 UTC
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Ciberseguridad Una encuesta revela que los altos ejecutivos se sienten intocables, mientras que la exposición digital se convierte en un riesgo físico
Imagen: Dark Reading

Una em­pre­sa es­pe­cia­li­za­da en la re­duc­ción de ex­po­si­ción di­gi­tal dio a co­no­cer los re­sul­ta­dos de su in­for­me anual, el cual ad­vier­te que la ex­po­si­ción en el ám­bi­to di­gi­tal se tra­du­ce di­rec­ta­men­te en pe­li­gros fí­si­cos. El es­tu­dio se­ña­la que una gran ma­yo­ría de los ex­per­tos en se­gu­ri­dad y ges­tión de pa­tri­mo­nios con­cuer­dan en que ya no es po­si­ble tra­tar la se­gu­ri­dad in­for­má­ti­ca y la se­gu­ri­dad fí­si­ca de forma in­de­pen­dien­te. Sin em­bar­go, se ob­ser­va que las per­so­nas pro­te­gi­das, de­bi­do a sus lo­gros y po­si­ción, sue­len sub­es­ti­mar los pe­li­gros que en­fren­tan y se con­si­de­ran in­mu­nes a ellos.

El re­por­te tam­bién des­ta­ca que la aten­ción pres­ta­da a la se­gu­ri­dad suele ser tem­po­ral, in­cre­men­tán­do­se solo tras even­tos no­to­rios y dis­mi­nu­yen­do con­for­me pasa el tiem­po, mien­tras que los pro­fe­sio­na­les ex­pre­san preo­cu­pa­ción por la falta de mé­tri­cas ade­cua­das para ilus­trar estas cre­cien­tes ame­na­zas. A esto se suma el de­sa­fío de man­te­ner a los pro­te­gi­dos ca­pa­ci­ta­dos ante los ries­gos im­pul­sa­dos por la in­te­li­gen­cia ar­ti­fi­cial, así como la aten­ción que se le otor­ga a las con­duc­tas im­pru­den­tes de los fa­mi­lia­res. Como res­pues­ta, nu­me­ro­sas en­ti­da­des están in­te­gran­do sus de­par­ta­men­tos de se­gu­ri­dad fí­si­ca y di­gi­tal o des­vian­do re­cur­sos pre­su­pues­ta­rios de la ci­ber­se­gu­ri­dad hacia la pro­tec­ción fí­si­ca tras in­ci­den­tes re­cien­tes.

Para mi­ti­gar estos pe­li­gros, el do­cu­men­to su­gie­re que los ase­so­res reali­cen bús­que­das si­mi­la­res a las que efec­tua­ría un agre­sor para mos­trár­se­las a los pro­te­gi­dos, eva­lúen la ex­po­si­ción de forma pe­rió­di­ca, au­di­ten a los miem­bros del hogar y al per­so­nal, y evi­ten com­par­tir pa­tro­nes de com­por­ta­mien­to en tiem­po real. La in­ves­ti­ga­ción fue de­sa­rro­lla­da me­dian­te una en­cues­ta en línea a di­ver­sos ex­per­tos en se­gu­ri­dad, pri­va­ci­dad y ges­tión pa­tri­mo­nial en los Es­ta­dos Uni­dos.