Una encuesta revela que los altos ejecutivos se sienten intocables, mientras que la exposición digital se convierte en un riesgo físico
Una empresa especializada en la reducción de exposición digital dio a conocer los resultados de su informe anual, el cual advierte que la exposición en el ámbito digital se traduce directamente en peligros físicos. El estudio señala que una gran mayoría de los expertos en seguridad y gestión de patrimonios concuerdan en que ya no es posible tratar la seguridad informática y la seguridad física de forma independiente. Sin embargo, se observa que las personas protegidas, debido a sus logros y posición, suelen subestimar los peligros que enfrentan y se consideran inmunes a ellos.
El reporte también destaca que la atención prestada a la seguridad suele ser temporal, incrementándose solo tras eventos notorios y disminuyendo conforme pasa el tiempo, mientras que los profesionales expresan preocupación por la falta de métricas adecuadas para ilustrar estas crecientes amenazas. A esto se suma el desafío de mantener a los protegidos capacitados ante los riesgos impulsados por la inteligencia artificial, así como la atención que se le otorga a las conductas imprudentes de los familiares. Como respuesta, numerosas entidades están integrando sus departamentos de seguridad física y digital o desviando recursos presupuestarios de la ciberseguridad hacia la protección física tras incidentes recientes.
Para mitigar estos peligros, el documento sugiere que los asesores realicen búsquedas similares a las que efectuaría un agresor para mostrárselas a los protegidos, evalúen la exposición de forma periódica, auditen a los miembros del hogar y al personal, y eviten compartir patrones de comportamiento en tiempo real. La investigación fue desarrollada mediante una encuesta en línea a diversos expertos en seguridad, privacidad y gestión patrimonial en los Estados Unidos.