Inteligencia Artificial en las empresas: Tres formas de uso. Tres niveles de control del riesgo.
El uso de inteligencia artificial en las organizaciones suele asociarse erróneamente con herramientas accesibles desde un navegador, gestionando los riesgos únicamente mediante políticas de uso, herramientas de prevención de pérdida de datos e instrucciones en los prompts. Sin embargo, estas medidas y los prompts no representan barreras de seguridad fiables debido a los ataques de inyección, las instrucciones adversarias y el comportamiento humano impredecible, como el uso no autorizado de estas herramientas fuera del perímetro corporativo.
Para analizar el control del riesgo, el texto diferencia tres formas de utilizar la tecnología. La primera es el acceso directo mediante navegador a través de servicios de proveedores externos, donde los datos llegan a su infraestructura y los controles avanzados dependen de contratos y costes adicionales. La segunda opción es la integración mediante una API y un backend corporativo, lo que permite a la organización aplicar medidas técnicas como clasificar o pseudonimizar la información antes de enviarla. La tercera alternativa consiste en desplegar modelos de inteligencia artificial directamente en la infraestructura local de la empresa, manteniendo los datos dentro de su propio perímetro, aunque esto traslada la responsabilidad de proteger y mantener todo el entorno tecnológico.
La seguridad final no depende simplemente del método elegido, sino de comprender el recorrido de la información y establecer controles eficaces en cada punto. Mientras que las instrucciones y las políticas guían el comportamiento, las medidas técnicas imponen restricciones verificables, recordando que gestionar adecuadamente los riesgos exige conocer el funcionamiento y la integración de la inteligencia artificial.