Synthetic identities leave US lenders with $2.4 billion in fraud exposure
Un reciente informe indica que los delincuentes están aprovechando marcas conocidas y cuentas ya existentes para robar información personal y dinero, concentrándose la mayor parte del fraude digital en los inicios de sesión y las transacciones financieras. El proceso de verificar la identidad inicial no garantiza la seguridad en interacciones posteriores, ya que los estafadores logran manipular a los usuarios legítimos para que autoricen operaciones fraudulentas o emplean identidades fabricadas que superan los controles de admisión iniciales para acceder a distintos servicios de crédito.
Las estafas de suplantación de identidad suelen comenzar con llamadas o mensajes que simulan provenir de proveedores de salud, aseguradoras o bancos, utilizando la reputación de dichas entidades para engañar a las personas. Mediante estas comunicaciones, los atacantes logran que las víctimas revelen códigos de acceso de un solo uso, confirmen datos personales o desvíen pagos, lo cual facilita la toma de control de las cuentas. Por otro lado, los delincuentes combinan inteligencia artificial con información obtenida en filtraciones de datos para diseñar identidades sintéticas y documentos falsos muy convincentes, los cuales se extienden a múltiples plataformas como tarjetas de crédito, préstamos y telefonía.