Los ataques de inyección de intenciones son una nueva preocupación para las redes 6G nativas de IA
Las redes 6G basadas en inteligencia artificial han adoptado la gestión basada en intenciones, un modelo donde los operadores especifican el resultado deseado y el software lo convierte en políticas de red. Investigadores de la Universidad de Ottawa y de Nokia Bell Labs señalan que este sistema ofrece nuevas oportunidades a los atacantes, por lo que han evaluado dos detectores de aprendizaje automático frente a un riesgo específico.
El peligro estudiado consiste en la inyección adversaria de intenciones, que implica ocultar instrucciones maliciosas entre peticiones legítimas a través de una clave de API vulnerable. Para su análisis, los expertos crearon un conjunto de datos con intenciones diseñadas mediante modelos de lenguaje, simulando diversos problemas de seguridad y consecuencias potenciales como denegación de servicio o puertas traseras, y evaluaron diferentes patrones de llegada de las solicitudes maliciosas.
Los sistemas probados analizaron secuencias cortas de peticiones consecutivas para identificar posibles amenazas destinadas a la revisión humana. Se utilizaron dos tipos de detectores: uno entrenado con ejemplos previamente etiquetados y otro basado en el estudio exclusivo de la actividad normal para detectar anomalías. Ambos superaron el rendimiento de un método anterior que evaluaba cada solicitud de manera individual.
Como parte de sus trabajos futuros, el equipo de investigación tiene previsto incorporar configuraciones de políticas en formato JSON más variadas que reflejen de mejor manera las implementaciones reales, así como aplicar técnicas de inteligencia artificial explicable para facilitar la interpretación de las decisiones de detección.