¿Quién vigila a la IA que vigila tu calle?
Un profesor de la Universidad de Gunma en Japón ha creado un método de auditorías y sanciones con el fin de prevenir el uso indebido de la inteligencia artificial que analiza las imágenes de cámaras en espacios públicos totalmente monitoreados. Su propuesta incluye un encargado de registros independiente y revisiones sorpresa para evaluar los resultados generados por el sistema automatizado.
El mecanismo de control se denomina Registro Verificable de Resultados de IA y funciona mediante un cortafuegos saliente administrado por un tercero independiente que procesa las etiquetas de las solicitudes de los operadores. Este registrador examina que las declaraciones cumplan con las reglas legales y guarda las decisiones en un libro de contabilidad resistente a manipulaciones, aunque no posee claves de cifrado ni acceso al contenido audiovisual.
Para evitar que los operadores mientsen sobre el propósito real del uso de las imágenes, el sistema se apoya en auditorías sin previo aviso que comparan lo declarado con lo emitido, aplicando sanciones administrativas, penales y públicas en caso de infracciones. Además, el creador del proyecto contempla la aceptación ciudadana midiendo no solo las opiniones favorables, sino también la ausencia de cambios en el comportamiento de las personas.
El plan se divide en etapas que van desde la búsqueda de menores desaparecidos hasta el uso de inteligencia artificial para detectar patrones de conducta sospechosos, previendo pruebas piloto y simulaciones a pequeña escala. El artículo original no aporta más detalle sobre reguladores o municipios involucrados, ya que el autor aún no ha discutido la propuesta con ellos.