Detalle de la noticia

Ransomware

Entrevista a Rubén Turienzo sobre cómo ser "Anti-Crisis"

Fuente: El Lado del Mal Publicado: 11/10/2026 · 03:01 UTC
Compartir:
Ransomware Entrevista a Rubén Turienzo sobre cómo ser "Anti-Crisis"
Imagen: El Lado del Mal

Hoy do­min­go os voy a traer una en­tre­vis­ta que tenía mu­chas ganas de hacer. Es con Rubén Tu­rien­zo , y ya os aviso que es una en­tre­vis­ta larga, por­que que­ría pre­gun­tar­le cosas com­ple­jas, y ne­ce­si­tan algo de tiem­po para con­tes­tar. Y es que su libro de An­ti­cri­sis me llamó mucho la aten­ción, y tenía que pre­gun­tar­le por eso. Y os ex­pli­co por qué. Fi­gu­ra 1: En­tre­vis­ta a Rubén Tu­rien­zo sobre cómo ser " Anti-Cri­sis " Con la lle­ga­da de la IA nues­tra pro­fe­sión está vién­do­se muy im­pac­ta­da. La Se­gu­ri­dad Ofen­si­va ha cam­bia­do en menos de un año, pero la Se­gu­ri­dad De­fen­si­va está obli­gan­do a los CISOs a re­plan­tear­se toda su es­tra­te­gia para fa­ci­li­tar que la em­pre­sa sea Agen­tic-First , al tiem­po que tiene que li­diar con nue­vos ata­can­tes ar­ma­dos con he­rra­mien­tas ba­sa­das en IA muy po­de­ro­sas, y ges­tio­nar todas las de­bi­li­da­des de se­gu­ri­dad que tener sis­te­mas ba­sa­dos en mo­de­los de IA por la em­pre­sa. Y hay que ha­cer­lo rá­pi­do. Fi­gu­ra 2: An­ti­cri­sis de Rubén Tu­rien­zo Esto, su­ma­do en el sec­tor con el im­pac­to en el de­sa­rro­llo de tec­no­lo­gía hace que los lí­de­res, los ma­na­gers , y los pro­fe­sio­na­les en tec­no­ló­gi­ca con años de ma­du­rez estén vién­do­se en si­tua­cio­nes de ten­sión que com­par­ten con­mi­go en in­fi­ni­dad de char­las. No es un mundo tran­qui­lo ahora, es un mundo de cam­bio, donde eje­cu­ti­vos, in­ge­nie­ros y téc­ni­cos te­ne­mos que tra­ba­jar nues­tra mente para estar cen­tra­dos y no caer en en­fer­me­da­des men­ta­les . Fi­gu­ra 3: Con­tac­tar con Rubén Tu­rien­zo Rubén Tu­rien­zo es un maes­tro en vivir en el cam­bio y en la in­cer­ti­dum­bre. En for­ta­le­cer­te para estar pre­pa­ra­do para li­de­rar, para cam­biar, para re­sol­ver estas si­tua­cio­nes tan com­ple­jas desde un punto de vista cen­tra­do en ti. En ser mejor. En tener más ha­bi­li­da­des, que aun­que creas que son in­na­tas, se pue­den tra­ba­jar. Yo tuve que tra­ba­jar mu­chas de ellas y sigo pres­tán­do­le mucha aten­ción a se­guir tra­ba­ján­do­las y tra­ba­jar­las con mis hijas. Por eso esta en­tre­vis­ta es larga. Lé ela con aten­ción. 1. En tu en­fo­que, «el cam­bio» no es una fase pa­sa­je­ra, sino un ofi­cio en sí mismo. En un con­tex­to donde la IA evo­lu­cio­na a ritmo ex­po­nen­cial, ¿por qué la prin­ci­pal re­sis­ten­cia en las em­pre­sas sigue sien­do pu­ra­men­te ana­ló­gi­ca —el fac­tor hu­mano y el miedo— y no téc­ni­ca? Hay un pre­ce­den­te que lo ex­pli­ca mejor que cual­quier in­for­me sobre in­te­li­gen­cia ar­ti­fi­cial. Cuan­do llegó el motor eléc­tri­co, a fi­na­les del siglo XIX, las fá­bri­cas sus­ti­tu­ye­ron la gran má­qui­na de vapor por un gran motor eléc­tri­co y de­ja­ron todo lo demás igual: el mismo eje cen­tral, las mis­mas co­rreas, la misma dis­tri­bu­ción de la plan­ta. Fi­gu­ra 4: "Haz que su­ce­da" de Rubén Tu­rien­zo La pro­duc­ti­vi­dad ape­nas se movió du­ran­te dé­ca­das. El salto llegó en los años vein­te, cuan­do una nueva ge­ne­ra­ción de in­ge­nie­ros se hizo la pre­gun­ta in­có­mo­da: si cada má­qui­na puede tener su pro­pio motor, ¿por qué se­gui­mos or­ga­ni­zan­do la fá­bri­ca al­re­de­dor de un eje? El eco­no­mis­ta Paul David lo do­cu­men­tó en 1990, y la lec­ción sigue in­tac­ta: la tec­no­lo­gía llega en años; la re­or­ga­ni­za­ción, en una ge­ne­ra­ción. Hoy mu­chas em­pre­sas en­chu­fan la IA al viejo eje. Mis­mos co­mi­tés, mis­mas apro­ba­cio­nes, mis­mos mie­dos. Y ese miedo tiene su pro­pia ma­te­má­ti­ca: Kah­ne­man y Tversky de­mos­tra­ron que una pér­di­da nos pesa apro­xi­ma­da­men­te el doble que una ga­nan­cia equi­va­len­te. Cada em­plea­do hace esa cuen­ta en si­len­cio, y lo que puede per­der (es­ta­tus, ru­ti­na, la sen­sa­ción de ser im­pres­cin­di­ble) pesa el doble que lo que le pro­me­ten ganar. Por eso el cam­bio es un ofi­cio y no un even­to. Su tarea es equi­li­brar esa ba­lan­za: hacer vi­si­ble lo que se gana, acom­pa­ñar lo que se pier­de y re­di­se­ñar la plan­ta al­re­de­dor de las per­so­nas. Ins­ta­lar la tec­no­lo­gía es lo fácil. Lo va­lien­te es re­di­se­ñar la fá­bri­ca. 2. Co­men­zas­te tu fa­ce­ta em­pren­de­do­ra muy joven. Si tu­vie­ras 17 años hoy y tu­vie­ras que lan­zar tu pri­mer pro­yec­to en pleno auge de la IA ge­ne­ra­ti­va, ¿cuál sería tu pri­mer mo­vi­mien­to es­tra­té­gi­co y qué regla «clá­si­ca» del ma­na­ge­ment de­se­cha­rías sin con­tem­pla­cio­nes?