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Vulnerabilidad

Cómo recuperar claves de Wallets de Criptomonedas Exodus : "Not Your Keys, Not Your Coins"... ¿o tal vez sí?

Fuente: El Lado del Mal Publicado: 17/10/2026 · 05:01 UTC
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Vulnerabilidad Cómo recuperar claves de Wallets de Criptomonedas Exodus : "Not Your Keys, Not Your Coins"... ¿o tal vez sí?
Imagen: El Lado del Mal

Tuve mi pri­mer or­de­na­dor a los 16 años. No tenía disco duro. Solo una enor­me dis­que­te­ra de 5¼ pul­ga­das y MS-DOS . No apren­dí a pro­gra­mar en­ton­ces, pero hice algo que aca­ba­ría mar­can­do mi forma de en­ten­der la in­for­má­ti­ca: me leí la ayuda de prác­ti­ca­men­te todos los co­man­dos. Que­ría saber qué hacía cada ins­truc­ción, de dónde ve­nían los datos, adón­de iban y qué re­la­ción exis­tía entre lo que es­cri­bía en la con­so­la y lo que ter­mi­na­ba al­ma­ce­na­do en aquel disco. Fi­gu­ra 1: Cómo re­cu­pe­rar cla­ves de Wa­llets de Crip­to­mo­ne­das Exodus. "Not Your Keys, Not Your Coins"... ¿o tal vez sí? Así apren­dí a “ robar ” los pro­gra­mas de di­se­ño grá­fi­co para poder ins­ta­lar­los en mi pri­mer or­de­na­dor que me com­pré con 18 años, co­pian­do los ar­chi­vos dis­que­te a dis­que­te, co­pian­do las ins­truc­cio­nes de ar­chi­vos .ini de Win­dows , crean­do di­rec­to­rios… Apren­dí a lo bruto! Parte I: La mo­vi­da. Dé­ca­das des­pués, el mundo crip­to me ha de­vuel­to exac­ta­men­te esa sen­sa­ción. Exis­te una idea muy aso­cia­da a Wa­rren Buf­fett : no pon­gas di­ne­ro en algo que no com­pren­des. Yo des­cu­brí hasta qué punto eso era cier­to cuan­do sufrí mi pri­mer pro­ble­ma serio con una wa­llet . Uti­li­za­ba Exodus con pocos fon­dos para ex­pe­ri­men­tar. En una oca­sión quise ins­ta­lar­la como ex­ten­sión en un na­ve­ga­dor. No en­con­tré una ex­ten­sión ofi­cial en la web de Exodus , pero sí una que apa­ren­ta­ba serlo en el mar­ket­pla­ce del na­ve­ga­dor. In­tro­du­je mis 12 pa­la­bras: No fun­cio­nó . Lo in­ten­té va­rias veces y me mar­ché a tra­ba­jar. Horas des­pués des­cu­brí que los fon­dos ha­bían des­apa­re­ci­do. Ahí apren­dí mi pri­me­ra gran lec­ción sobre au­to­cus­to­dia. Yo había con­fi­gu­ra­do una con­tra­se­ña en Exodus y, de al­gu­na ma­ne­ra, había dado por su­pues­to que aque­lla con­tra­se­ña pro­te­gía la wa­llet en cual­quier lugar, como su­ce­de con cual­quier cuen­ta en la nube. No com­pren­día to­da­vía que aque­lla con­tra­se­ña pro­te­gía fun­da­men­tal­men­te esa ins­ta­la­ción local, mien­tras que quien dis­pu­sie­ra de mis 12 pa­la­bras podía re­cons­truir el ac­ce­so a los ac­ti­vos desde otra apli­ca­ción com­pa­ti­ble. La lec­ción fue cara, aun­que la can­ti­dad fuera pe­que­ña: las ver­da­de­ras lla­ves eran aque­llas pa­la­bras. Fi­gu­ra 2: Libro de­di­ca­do a "Bit­coin: La tec­no­lo­gía Block­chain y su in­ves­ti­ga­ción" de Yaiza Rubio y Félix Brezo Pasó el tiem­po. Seguí le­yen­do sobre Bit­coin, block­chain, DeFi y wa­llets , hasta que otro pro­ble­ma vol­vió a em­pu­jar­me hacia den­tro de la tec­no­lo­gía. Du­ran­te unas prue­bas con una tar­je­ta de dé­bi­to vin­cu­la­da a crip­to­mo­ne­das tuve que rea­li­zar una co­ne­xión que acabó pro­vo­can­do avi­sos de se­gu­ri­dad en mi wa­llet de prue­bas de Exodus . La apli­ca­ción ter­mi­nó res­trin­gien­do de­ter­mi­na­das ope­ra­cio­nes y el so­por­te téc­ni­co no con­se­guía ofre­cer­me una so­lu­ción clara para mover al­gu­nos ac­ti­vos. Ante la im­po­ten­cia hice algo muy sen­ci­llo: res­tau­ré las mis­mas 12 pa­la­bras en otra wa­llet com­pa­ti­ble, a ver si fun­cio­na­ba. Los fon­dos es­ta­ban ahí. Podía ope­rar­los . Y en­ton­ces com­pren­dí de ver­dad algo que hasta ese mo­men­to solo co­no­cía su­per­fi­cial­men­te: la wa­llet no es el pa­tri­mo­nio. La wa­llet es una he­rra­mien­ta para ac­ce­der, me­dian­te unas cla­ves, a ac­ti­vos re­gis­tra­dos en block­chain . Las mis­mas 12 pa­la­bras po­dían re­cons­truir las cla­ves desde apli­ca­cio­nes di­fe­ren­tes. Aque­llo des­per­tó una pre­gun­ta mucho más in­tere­san­te: ¿qué re­la­ción exis­te entre doce pa­la­bras que un ser hu­mano puede es­cri­bir en un papel y las enor­mes ca­de­nas de nú­me­ros que ter­mi­nan con­tro­lan­do di­rec­cio­nes crip­to­grá­fi­cas ? Ahí co­nec­té el pro­ble­ma con otra in­ves­ti­ga­ción per­so­nal que lle­va­ba de­sa­rro­llan­do desde hacía mu­chos años: la su­ce­sión de los nú­me­ros pri­mos. BIP-39 uti­li­za una lista de 2.048 pa­la­bras. Em­pe­cé a es­tu­diar sus po­si­cio­nes y a re­pre­sen­tar­las me­dian­te coor­de­na­das aso­cia­das a nú­me­ros pri­mos. Esa re­pre­sen­ta­ción no rompe BIP-39 ni re­du­ce má­gi­ca­men­te su se­gu­ri­dad; me pro­por­cio­nó, sobre todo, una forma ma­te­má­ti­ca de es­tu­diar las pa­la­bras, sus po­si­cio­nes y las com­bi­na­cio­nes vá­li­das.