El cifrado se ve acorralado por todos los frentes
Canadá es el país más reciente en considerar una legislación sobre vigilancia que podría obligar a los servicios cifrados a aumentar la retención de datos e implementar puertas traseras, lo que ha generado fuertes críticas y advertencias de partida por parte de empresas tecnológicas de privacidad y mensajería. Ante la posibilidad de que esta normativa sea aprobada, organizaciones como Psiphon y Signal han manifestado que abandonarían el mercado canadiense, mientras que Apple, Meta, DuckDuckGo y NordVPN también han expresado críticas o evaluado retirar sus servicios, lo que abre un debate sobre dónde podrían existir refugios seguros para la privacidad a nivel global.
Diversos gobiernos democráticos en todo el mundo impulsan de manera constante propuestas legislativas para ampliar los poderes de las agencias de inteligencia y la policía, buscando obligar a las empresas a debilitar o eludir el cifrado y a almacenar metadatos de los usuarios. Especialistas en criptografía y seguridad han señalado reiteradamente que crear accesos especiales o vulnerabilidades técnicas de manera segura es imposible, y que cualquier capacidad para revisar datos cifrados constituye en la práctica una puerta trasera peligrosa que podría ser explotada por terceros, un riesgo que además se incrementa con el uso de herramientas de inteligencia artificial.