Un fallo de Fortinet aprovechado está relacionado con un implante oculto en FortiGate en un ataque informático a una empresa de telecomunicaciones
Un grupo de actores de amenazas presuntamente patrocinado por un Estado, identificado como UNC5820, vulneró a una organización del sector de las telecomunicaciones mediante el uso de fallas de seguridad en productos de Fortinet. Esta intrusión logró otorgarles acceso prolongado al entorno de la víctima. Para lograr el acceso inicial, los atacantes aprovecharon una vulnerabilidad crítica de ejecución remota de código en FortiManager, la cual fue catalogada como una amenaza de día cero antes de recibir su correspondiente parche.
Posteriormente, los atacantes utilizaron otra vulnerabilidad relacionada con el recorrido de rutas para conseguir acceso con privilegios de root al sistema operativo del cortafuegos, lo que les permitió instalar un implante malicioso desconocido hasta entonces llamado PeerStitch. Este software malicioso funciona alojándose en la memoria, operando sin abrir puertos de escucha ni generar conexiones salientes propias, y en su lugar utiliza el tráfico legítimo del dispositivo para comunicarse de manera oculta y evitar las validaciones de seguridad habituales.
Durante la ofensiva cibernética, los atacantes también suplantaron al sistema de administración en las comunicaciones entre los dispositivos para enviar comandos desde una infraestructura externa, además de borrar evidencias para dificultar el análisis forense. Los expertos en ciberseguridad destacaron que el uso de este tipo de implantes en la memoria evidencia la evolución técnica de las amenazas dirigidas a dispositivos de borde para mantener persistencia sin dejar rastros en el disco.