La amenaza del ransomware llega ahora a los hogares y las familias de los empleados
Un informe elaborado por Semperis señala que los grupos de ransomware han comenzado a presionar a los empleados de las organizaciones afectadas atacando también a sus amigos y familiares. De acuerdo con la encuesta realizada a profesionales de seguridad y tecnología, los delincuentes recurren a mensajes intimidatorios, acoso y amenazas de daño físico, lo que ha provocado que algunos afectados requieran asistencia psicológica o médica. Además, se han registrado incidentes como la publicación de información personal sin consentimiento, falsas llamadas de emergencia a la policía y situaciones en las que el personal ha necesitado protección de seguridad o ha tenido que cambiar de domicilio, oficina o empleo.
El informe también destaca el impacto psicológico que estas situaciones generan en los equipos de ciberseguridad y tecnología, quienes ya enfrentan altos niveles de estrés durante un incidente. La presión adicional ha llevado a algunos directores de seguridad de la información a abandonar sus puestos. Asimismo, un porcentaje significativo de las organizaciones encuestadas admitió haber realizado pagos a los extorsionadores con el fin de proteger datos de clientes, reducir interrupciones y evitar daños a su reputación, a pesar de que el pago no garantiza la recuperación de los sistemas ni la eliminación total de los intrusos.
Para enfrentar estos incidentes, las recomendaciones incluyen documentar los roles de respuesta y establecer protocolos para proteger a personas externas a la empresa, así como colaborar con las autoridades policiales de manera previa. Por otro lado, la prisa por reactivar las operaciones suele provocar que los servicios se restablezcan sin haber eliminado por completo el acceso de los atacantes, dejando vulnerabilidades abiertas que facilitan nuevas intrusiones. Gran parte de los incidentes involucró la explotación de sistemas de identidad, y muchas organizaciones aún carecen de respaldos dedicados para estos servicios esenciales.