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Ciberseguridad

Del correo electrónico al expediente y de ahí a la sala de juntas: cómo los agentes heredados socavan la gobernanza diseñada para el software

Fuente: The Hacker News Publicado: 19/10/2026 · 11:50 UTC
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Ciberseguridad Del correo electrónico al expediente y de ahí a la sala de juntas: cómo los agentes heredados socavan la gobernanza diseñada para el software
Imagen: The Hacker News

Las pla­ta­for­mas ac­tua­les per­mi­ten com­bi­nar fun­cio­nes es­tán­dar y do­cu­men­ta­das, como los flu­jos de au­to­ma­ti­za­ción y los sis­te­mas de con­ver­sión de co­rreos o men­sa­jes web en re­gis­tros de casos. Al co­nec­tar estos ele­men­tos con he­rra­mien­tas como Sa­les­for­ce Agent­for­ce, es po­si­ble es­ta­ble­cer una ruta en la que per­so­nas ex­ter­nas no au­ten­ti­ca­das lo­gren in­ter­ac­tuar con las ins­truc­cio­nes y res­pues­tas in­ter­nas de un agen­te au­to­ma­ti­za­do. Esta si­tua­ción de­mues­tra que los fa­llos de se­gu­ri­dad en los agen­tes in­te­gra­dos en pla­ta­for­mas exis­ten­tes sue­len pro­ve­nir del en­torno que los rodea y de las apli­ca­cio­nes que los so­por­tan, y no del mo­de­lo en sí mismo.

El ries­go prin­ci­pal recae en los com­po­nen­tes de la apli­ca­ción que rara vez se vuel­ven a re­vi­sar, tales como los ac­ti­va­do­res ac­ti­va­dos, las ca­rac­te­rís­ti­cas de ad­mi­sión ha­bi­li­ta­das y la forma en que los datos que no son de con­fian­za pasan a tra­vés de la au­to­ma­ti­za­ción. Las eva­lua­cio­nes de ries­go rea­li­za­das du­ran­te la ad­qui­si­ción ini­cial de las pla­ta­for­mas no lo­gran de­tec­tar estas va­ria­bles, dado que el agen­te no exis­tía en ese mo­men­to. Ade­más, los fil­tros de en­tra­da ba­sa­dos en so­li­ci­tu­des (prompts) sue­len ser in­ca­pa­ces de iden­ti­fi­car el ori­gen ex­terno de un men­sa­je par­ti­cu­lar, lo que evi­den­cia que pro­te­ger ade­cua­da­men­te un agen­te he­re­da­do re­quie­re un co­no­ci­mien­to pro­fun­do de la apli­ca­ción an­fi­trio­na.

La crea­ción de agen­tes se ha vuel­to su­ma­men­te ac­ce­si­ble, lo que per­mi­te a dis­tin­tas áreas ope­ra­ti­vas des­ple­gar­las uti­li­zan­do los per­mi­sos de sus pro­pios crea­do­res. Esta di­ná­mi­ca ge­ne­ra un fe­nó­meno de "sha­dow agents", donde he­rra­mien­tas au­tó­no­mas ope­ran des­aten­di­das y mul­ti­pli­can los ac­ce­sos otor­ga­dos pre­via­men­te a los em­plea­dos. Asi­mis­mo, al­gu­nos agen­tes ya tie­nen la ca­pa­ci­dad de crear otros agen­tes de forma au­to­ma­ti­za­da, de­jan­do ob­so­le­tos los mo­de­los tra­di­cio­na­les de go­ber­nan­za que asu­men la so­li­ci­tud di­rec­ta de un hu­mano para cada caso.