El cifrado no basta para proteger los datos allá donde vayan
Las políticas de ciberseguridad se han enfocado tradicionalmente en mantener a los atacantes fuera mediante la encriptación de bases de datos, redes seguras y control de accesos. Sin embargo, estas defensas tradicionales tienen un punto ciego importante, ya que una vez que la información está dentro o se utiliza, copia y traslada, el riesgo de robo o exposición aumenta. Entidades como hospitales, bancos y agencias gubernamentales necesitan procesar y mover datos continuamente a través de plataformas en la nube, proveedores e inteligencia artificial, creando múltiples puntos donde la información puede ser vulnerada.
El artículo señala que la encriptación por sí sola no es suficiente para cerrar esta brecha, ya que protege la información en reposo o tránsito, pero no cuando se procesa, momento en el cual debe ser descifrada para que un sistema autorizado la utilice. Si un adversario roba estos datos o los descifra posteriormente, obtiene acceso a información confidencial. Ante esto, una alternativa prometedora es la seudonimización sin bóveda y sin claves, la cual reemplaza valores sensibles por sustitutos realistas que conservan su formato original, permitiendo que herramientas y bases deplatforms sigan procesándolos sin exponer las verdaderas identidades.
A diferencia de los modelos tradicionales de tokenización que almacenan los valores originales en una bóveda central —creando un blanco vulnerable—, el método evaluado por el laboratorio de innovación de la Fundación para la Defensa de las Democracias elimina ese punto único de fallo. Las pruebas demostraron que esta metodología preserva el formato de los datos, bloquea intentos de restauración no autorizados, requiere la autorización de múltiples partes para revelar los valores correctos y permite revocar el acceso a los tokens sin importar dónde se encuentren, reduciendo así el impacto de un ataque de ransomware o filtración.