La inteligencia artificial está sustituyendo puestos de trabajo en ciberseguridad, tanto para principiantes como para profesionales con experiencia.
Diversas organizaciones están reduciendo sus plantillas de ciberseguridad a medida que implementan inteligencia artificial, a pesar de que al mismo tiempo señalan que existe una escasez de los conocimientos requeridos para hacer frente a las amenazas. Según el informe de Barracuda, más de la mitad de los encuestados ha sufrido disminuciones de personal relacionadas con la inteligencia artificial, afectando por igual tanto a puestos de nivel inicial como a aquellos de categorías superiores.
Con la integración de la inteligencia artificial y la automatización, las tareas cotidianas de análisis y la conexión de eventos se transformarán, permitiendo que los especialistas se concentren en investigar ataques complejos, validar los resultados generados por los sistemas automáticos y tomar decisiones críticas durante los incidentes. No obstante, casi la totalidad de los participantes en el estudio indicó que existen deficiencias de habilidades en sus equipos, destacando especialmente los riesgos asociados a la inteligencia artificial, seguidos por las amenazas de suplantación de identidad y *phishing*, mientras que la mitad de los consultados señaló que se les exige respaldar operaciones digitales en expansión sin recibir recursos adicionales.
Ante este panorama, la gran mayoría de las organizaciones utiliza esquemas de respuesta a incidentes que combinan herramientas automatizadas con la intervención humana, recayendo sobre las personas la responsabilidad final del contexto, el criterio y las decisiones definitivas. La eliminación de actividades y puestos de nivel básico debido a la automatización podría dificultar que los nuevos profesionales adquieran experiencia, lo que obliga a los empleadores a crear vías alternativas de desarrollo, mientras que a los expertos sénior se les demanda adquirir mayor alfabetización en inteligencia artificial, gobernanza y comunicación.