Trust Is Not What It Seems — And Fraudsters Are Counting on It
Los ciberdelincuentes están dejando de lado el uso de programas maliciosos para centrarse en la manipulación de la confianza y el abuso de las relaciones con los clientes y empleados mediante la ingeniería social. Valiéndose de la inteligencia artificial, suplantaciones de marcas, deepfakes y la creación de identidades sintéticas con información filtrada, los atacantes logran superar los procesos de verificación. Las estadísticas reflejan una gran preocupación en el sector empresarial ante una evolución del fraude que supera su capacidad de detección, concentrándose la mayor parte de las estafas en fases posteriores al establecimiento de la relación con el cliente, siendo los accesos a cuentas un porcentaje muy elevado de la actividad fraudulenta digital.
Las técnicas de suplantación también se dirigen a portales de recursos humanos y herramientas de inteligencia artificial mediante el envío de anuncios y correos engañosos diseñados para robar credenciales. Asimismo, los atacantes eluden las defensas tradicionales llamando directamente a los servicios de asistencia técnica para engañar al personal y obtener códigos de autenticación multifactor, o bien ingresan directamente a través de las capas de software como servicio y sistemas de gestión de relaciones con clientes utilizando credenciales olvidadas o integraciones preexistentes.
Para mitigar estos riesgos, los expertos recomiendan adoptar un enfoque holístico basado en riesgos, revisar periódicamente todas las aplicaciones y claves que otorgan acceso a los sistemas, y corregir los protocolos de verificación en las mesas de ayuda priorizando la seguridad por encima de la rapidez en la atención. Adicionalmente, se aconseja reducir la cantidad de información de clientes almacenada mediante la eliminación de cuentas inactivas y el establecimiento de límites en la retención de datos.