Qualys CISO on what security teams can do as exploit campaigns grow
El volumen de fallas de seguridad está aumentando debido a herramientas de inteligencia artificial que descubren una gran cantidad de problemas con un alto nivel de gravedad, permitiendo incluso conectar múltiples vulnerabilidades de bajo riesgo para lograr la ejecución remota de código. Ante esta situación, los equipos de seguridad deben dejar de lado métricas tradicionales y centrarse en medir el tiempo promedio de exposición dentro de su propio entorno.
Para gestionar esta enorme cantidad de alertas, las organizaciones pueden implementar filtros basados en datos de explotación real y en la importancia de los activos para el negocio, logrando reducir considerablemente el volumen de datos que requiere atención. Además, resulta fundamental enfocar los esfuerzos en un porcentaje muy reducido de las fallas divulgadas que representan un riesgo activo, el cual se sitúa por debajo del uno por ciento según los datos mencionados.
La adopción de la remediación autónoma genera desconfianza debido al temor de que las actualizaciones fallen, pero es posible mitigar este riesgo mediante la clasificación de activos por niveles, la inclusión de revisiones humanas y la utilización de procesos de reversión. Asimismo, los sistemas automatizados deben proporcionar evidencia reproducible y verificable antes de que cualquier corrección sea aceptada.