CISA’s new strategy runs into America’s blind trust problem
La nueva estrategia de la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructura (CISA), denominada “CISA 2030: Defend, Harden, Prevail”, se enfoca en la seguridad de la tecnología operativa, la integridad de la cadena de suministro de software y la continuidad de los servicios esenciales, reconociendo al mismo tiempo que las defensas estrictas no garantizan la prevención total de las intrusiones. El documento expone que las agencias federales enfrentan vulnerabilidades cuando las credenciales de contratistas o las actualizaciones no verificadas afectan los sistemas operativos y de investigación, lo que evidencia que la infraestructura a menudo confía en dispositivos o identidades digitales debido a aprobaciones pasadas que ya no se pueden justificar o recordar.
El texto señala que los equipos y controladores pueden permanecer en funcionamiento durante décadas mientras su entorno cambia, lo que genera riesgos cuando las conexiones o los contratistas anteriores dejan accesos activos y olvidados. Aunque contar con un inventario es el primer paso, no garantiza conocer la autenticidad del software o quién puede modificar las configuraciones, un problema que se complica cuando diferentes departamentos gestionan la seguridad de los dispositivos, el aseguramiento del software y la administración de identidades sin una clara asignación de responsabilidades sobre las fallas conjuntas. Además, el uso de inteligencia artificial y agentes autónomos incrementa el peligro si estos cuentan con excesivos permisos para ejecutar acciones en lugar de solo leer datos, por lo que es necesario establecer restricciones claras, auditorías y la obligatoriedad de aprobaciones humanas.