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Ciberseguridad

Condenan en Londres a un ladrón de criptomonedas que se gastaba el dinero en dentaduras de oro

Fuente: The Record Publicado: 08/10/2026 · 15:45 UTC
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Ciberseguridad Condenan en Londres a un ladrón de criptomonedas que se gastaba el dinero en dentaduras de oro
Imagen: The Record

Un tri­bu­nal en Lon­dres con­de­nó a un hom­bre de vein­ti­cin­co años a dos años y medio de pri­sión por su par­ti­ci­pa­ción en una es­ta­fa de in­ter­cam­bio de tar­je­tas SIM que sus­tra­jo crip­to­mo­ne­das. El in­di­vi­duo, tam­bién co­no­ci­do bajo otro alias y re­si­den­te en esa ciu­dad, ad­mi­tió su cul­pa­bi­li­dad en los de­li­tos de aso­cia­ción ilí­ci­ta para co­me­ter frau­de y trans­fe­ren­cia de bie­nes de pro­ce­den­cia ilí­ci­ta, ha­bien­do uti­li­za­do el di­ne­ro ro­ba­do para cos­tear va­ca­cio­nes de lujo y ar­tícu­los den­ta­les de oro.

La ma­nio­bra de­lic­ti­va ocu­rrió cuan­do los im­pli­ca­dos to­ma­ron el con­trol de los nú­me­ros te­le­fó­ni­cos de los afec­ta­dos para pa­sar­los a tar­je­tas SIM pro­pias, lo que les per­mi­tió in­ter­cep­tar có­di­gos de se­gu­ri­dad en­via­dos por men­sa­je de texto y vul­ne­rar el ac­ce­so a mo­ne­de­ros di­gi­ta­les y cuen­tas ban­ca­rias. Una com­pa­ñía de te­le­co­mu­ni­ca­cio­nes de­tec­tó mo­vi­mien­tos irre­gu­la­res en su red al verse mo­di­fi­ca­dos los nú­me­ros de los clien­tes, y apor­tó in­for­ma­ción que fa­ci­li­tó a las au­to­ri­da­des la lo­ca­li­za­ción de di­ver­sos dis­po­si­ti­vos elec­tró­ni­cos y de los sos­pe­cho­sos vin­cu­la­dos con el caso.

Las pes­qui­sas po­li­cia­les de­ter­mi­na­ron que cua­tro per­so­nas re­sul­ta­ron afec­ta­das por la usur­pa­ción de sus cuen­tas de crip­to­mo­ne­das, cons­ta­tán­do­se que par­tes de los fon­dos sus­traí­dos ter­mi­na­ron di­rec­ta­men­te en los mo­ne­de­ros del sen­ten­cia­do, mien­tras que en otros casos co­la­bo­ró para fa­ci­li­tar los robos. Tras ser arres­ta­do ini­cial­men­te en su do­mi­ci­lio y pos­te­rior­men­te de­te­ni­do en un ae­ro­puer­to a su re­gre­so de un viaje, el acu­sa­do optó por no res­pon­der a los in­te­rro­ga­to­rios de las au­to­ri­da­des.