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Unas conversaciones filtradas revelan que una banda de extorsión rusa envía «agentes» a bufetes de abogados estadounidenses

Fuente: The Record Publicado: 08/10/2026 · 14:46 UTC
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Filtración de datos Unas conversaciones filtradas revelan que una banda de extorsión rusa envía «agentes» a bufetes de abogados estadounidenses
Imagen: The Record

Un ar­chi­vo de con­ver­sa­cio­nes fil­tra­das ex­po­ne los pla­nes de una red de ex­tor­sión in­for­má­ti­ca con base en Rusia, la cual ope­ra­ba en­vian­do co­la­bo­ra­do­res a pie para in­fil­trar­se en ofi­ci­nas de fir­mas ju­rí­di­cas en Es­ta­dos Uni­dos. Estas per­so­nas in­gre­sa­ban a los edi­fi­cios ha­cién­do­se pasar por per­so­nal téc­ni­co o si­mu­lan­do en­tre­gas de co­mi­da, para lo cual los lí­de­res del grupo eva­lua­ban la uti­li­za­ción de dis­fra­ces y ac­ce­so­rios tec­no­ló­gi­cos. Las co­mu­ni­ca­cio­nes, pu­bli­ca­das por una fuen­te anó­ni­ma, mez­clan ne­go­cia­cio­nes y co­bros mi­llo­na­rios con pro­pues­tas vio­len­tas y de acoso, in­clu­yen­do pla­nes para vi­gi­lar a di­rec­ti­vos o in­ti­mi­dar a sus fa­mi­lia­res.

La or­ga­ni­za­ción re­clu­ta­ba a estos emi­sa­rios a tra­vés de anun­cios la­bo­ra­les pu­bli­ca­dos en la apli­ca­ción Te­le­gram y di­ri­gi­dos prin­ci­pal­men­te a per­so­nas de habla rusa. Aun­que los im­pli­ca­dos lle­va­ban un con­trol in­terno de los can­di­da­tos y rea­li­za­ban prue­bas, el pro­ce­so de se­lec­ción era com­ple­jo y con un bajo por­cen­ta­je de éxito, que­dan­do el re­gis­tro de al­gu­nos re­clu­tas que ter­mi­na­ron apar­tán­do­se o sien­do in­ter­cep­ta­dos por las au­to­ri­da­des. Parte de esta me­to­do­lo­gía de in­fil­tra­ción fí­si­ca ya había sido aler­ta­da pre­via­men­te por el FBI en re­la­ción con el mismo grupo ex­tor­sio­na­dor.

Las con­ver­sa­cio­nes tam­bién re­ve­lan in­ten­cio­nes de ex­pan­dir los ob­je­ti­vos hacia el ám­bi­to mi­li­tar, men­cio­nan­do la po­si­bi­li­dad de ob­te­ner datos sobre fuer­zas nu­clea­res sub­ma­ri­nas me­dian­te el acer­ca­mien­to a per­so­nal naval en es­ta­ble­ci­mien­tos cer­ca­nos a bases, así como el con­tac­to con con­tra­tis­tas de la de­fen­sa. No obs­tan­te, los do­cu­men­tos fil­tra­dos no mues­tran evi­den­cias de que estas ope­ra­cio­nes de es­pio­na­je mi­li­tar se hayan ma­te­ria­li­za­do con éxito ni de que hayan re­ci­bi­do res­pal­do es­ta­tal ofi­cial, li­mi­tán­do­se a dis­cu­sio­nes y pla­nes den­tro de los ca­na­les in­ter­nos de la red.