Unas conversaciones filtradas revelan que una banda de extorsión rusa envía «agentes» a bufetes de abogados estadounidenses
Un archivo de conversaciones filtradas expone los planes de una red de extorsión informática con base en Rusia, la cual operaba enviando colaboradores a pie para infiltrarse en oficinas de firmas jurídicas en Estados Unidos. Estas personas ingresaban a los edificios haciéndose pasar por personal técnico o simulando entregas de comida, para lo cual los líderes del grupo evaluaban la utilización de disfraces y accesorios tecnológicos. Las comunicaciones, publicadas por una fuente anónima, mezclan negociaciones y cobros millonarios con propuestas violentas y de acoso, incluyendo planes para vigilar a directivos o intimidar a sus familiares.
La organización reclutaba a estos emisarios a través de anuncios laborales publicados en la aplicación Telegram y dirigidos principalmente a personas de habla rusa. Aunque los implicados llevaban un control interno de los candidatos y realizaban pruebas, el proceso de selección era complejo y con un bajo porcentaje de éxito, quedando el registro de algunos reclutas que terminaron apartándose o siendo interceptados por las autoridades. Parte de esta metodología de infiltración física ya había sido alertada previamente por el FBI en relación con el mismo grupo extorsionador.
Las conversaciones también revelan intenciones de expandir los objetivos hacia el ámbito militar, mencionando la posibilidad de obtener datos sobre fuerzas nucleares submarinas mediante el acercamiento a personal naval en establecimientos cercanos a bases, así como el contacto con contratistas de la defensa. No obstante, los documentos filtrados no muestran evidencias de que estas operaciones de espionaje militar se hayan materializado con éxito ni de que hayan recibido respaldo estatal oficial, limitándose a discusiones y planes dentro de los canales internos de la red.