Las amenazas a la seguridad no se limitan a la oficina: por qué las familias de los directivos también necesitan formación
Los ciberdelincuentes están ampliando sus métodos más allá del ámbito laboral para centrarse en los familiares y amigos de los altos cargos, aprovechando que estas personas suelen carecer de la misma preparación y defensas en ciberseguridad. Un atacante que no logra vulnerar directamente a un ejecutivo puede explotar la falta de protección en dispositivos del hogar, como una consola de videojuegos sin autenticación multifactor, para infiltrarse en la red doméstica y llegar finalmente a la red empresarial.
Estas agresiones contra el entorno personal de los líderes corporativos se dividen habitualmente en suplantaciones de identidad, ataques a equipos domésticos y técnicas de engaño mediante mensajes o smishing. Además de los perjuicios digitales, la exposición de datos como agendas o domicilios puede desencadenar consecuencias físicas como vigilancia o extorsión, mientras que la inteligencia artificial acelera considerablemente la fase de reconocimiento al escanear redes sociales y registros públicos con mayor rapidez.
Para mitigar esta vulnerabilidad, los expertos recomiendan que los familiares adopten medidas como reducir su huella digital mediante el uso de seudónimos en lugar de nombres reales, implementar una gestión adecuada de contraseñas y evitar el uso de autenticación por SMS para prevenir el intercambio de tarjetas SIM. Asimismo, es fundamental que el círculo cercano a los ejecutivos aprenda a reconocer engaños comunes como códigos QR maliciosos o avisos falsos, ya que la falta de formación en este sector representa uno de los caminos más predecibles para los atacantes.