Sin identidad, no hay recuperación: la resiliencia cibernética empieza por la gestión de identidades y accesos (IAM)
El artículo señala que la resiliencia en la ciberseguridad empresarial requiere priorizar la resiliencia de la identidad, ya que sin acceso a la infraestructura de identidad, los equipos no pueden utilizar sus aplicaciones y se interrumpe la actividad frente a amenazas como el ransomware. Recuerda el caso del ataque de malware destructivo contra Maersk en el que sus controladores de dominio sufrieron daños graves, salvándose únicamente uno debido a un corte de electricidad que permitió restaurar el entorno global.
Las empresas enfrentan una gran complejidad en la gestión de accesos e identidades, operando normalmente con una gran cantidad de aplicaciones y múltiples proveedores de identidad en lugar de uno solo, lo que incluye tanto sistemas orientados a clientes como a la fuerza de trabajo. Además de los ataques cibernéticos, los equipos de identidad lidian con problemas operativos diarios como errores administrativos y desviaciones de configuración derivadas de sistemas previos, los cuales pueden interrumpir las operaciones y generar vulnerabilidades.
Por su parte, los profesionales de operaciones de TI y continuidad del negocio se enfocan en mantener y restablecer los servicios más críticos mediante planes de respaldo y recuperación para mitigar las consecuencias de las interrupciones. No obstante, restaurar la infraestructura de identidad resulta especialmente complejo debido a sus múltiples dependencias tanto anteriores como posteriores, las cuales exigen una secuencia y organización adecuadas durante el proceso de recuperación.