La gestión de vulnerabilidades no se reduce a la puntuación: lo importante es cómo te afecta a ti
Las empresas enfrentan una cantidad abrumadora de vulnerabilidades y alertas impulsadas por la automatización y la inteligencia artificial, lo que provoca la saturación de los equipos de seguridad. A pesar de este gran volumen de avisos, los expertos señalan que solo una pequeña fracción de estos fallos es realmente explotada por los atacantes en situaciones reales. Por lo tanto, los especialistas sugieren no cundir ante el pánico del volumen y centrarse en lo que los adversarios realmente atacan en lugar de intentar solucionar todo.
Las puntuaciones teóricas y asignadas por los proveedores, como las calificaciones CVSS, a menudo generan alarmas innecesarias al otorgar notas muy altas a fallos que quizás ni siquiera estén presentes en los sistemas de la empresa o cuyas condiciones de explotación no aplican a su entorno particular. Los creadores de software se mueven entre incentivos contradictorios al momento de calificar estos problemas, lo que resulta en mensajes confusos para las compañías que intentan adivinar qué deben corregir con urgencia.
Para aliviar la presión, los programas de seguridad deben evolucionar hacia la gestión de riesgos y la personalización, tomando en cuenta las condiciones reales de sus propias infraestructuras y las herramientas de automatización disponibles. El uso de listas de vulnerabilidades conocidas y controles de mitigación ya existentes permite a las organizaciones descartar muchos avisos y centrarse únicamente en lo que realmente afecta a sus operaciones específicas.