Un estadounidense afincado en Filipinas se declara culpable de dirigir una amplia trama de fraude dirigida a militares estadounidenses
Un ciudadano estadounidense de 45 años, residente en Filipinas, admitió su culpabilidad en una extensa estafa de robo de identidad que afectó a miles de veteranos y miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos. El operador utilizó información personal robada para acceder de manera ilícita a cuentas bancarias y apropiarse de fondos y beneficios destinados a los veteranos durante un periodo de cinco años que concluyó en julio de 2019. Tras su admisión de culpabilidad por conspiración para cometer fraude electrónico y blanqueo de capitales, se enfrenta a una pena máxima de 40 años de prisión.
Las autoridades indicaron que el acusado fue arrestado en Los Ángeles tras ser deportado desde Filipinas para responder ante la justicia por estos cargos. Originalmente había sido acusado en julio de 2019 junto con cuatro cómplices, habiéndose emitido una orden de arresto en su contra posteriormente. Dos de los implicados ya se habían declarado culpables en años anteriores y recibieron sentencias de prisión, mientras que otros dos sospechosos siguen prófugos.
Los fiscales señalaron al individuo como el principal cerebro de la operación fraudulenta. Recibía los datos personales de miles de personas vinculadas al ámbito militar a través de un contratista que trabajaba como administrador de registros médicos del ejército estadounidense en Corea del Sur. Posteriormente, utilizaba dicha información confidencial para vulnerar las cuentas de las víctimas, apoyándose en una red de colaboradores en territorio estadounidense que facilitaban cuentas bancarias para desviar el dinero robado hacia Filipinas.