Qué pueden hacer los equipos de seguridad para controlar el código descontrolado
El fenómeno conocido como código descontrolado surge cuando los trabajadores crean aplicaciones, automatizaciones y agentes impulsados por inteligencia artificial de forma más rápida de lo que los procesos tradicionales pueden gestionar. Esto puede generar riesgos operacionales y de seguridad debido a que estas herramientas obtienen dependencias críticas antes de que el equipo de seguridad se percate de su existencia, lo que plantea incógnitas sobre sus credenciales, accesos y la trazabilidad de sus acciones.
Los métodos de control tradicionales resultan insuficientes para abordar esta problemática por sí solos. La educación del personal y las políticas internas establecen normas y buenas prácticas, pero no garantizan que un empleado evite manejar datos sensibles bajo presión o plazos ajustados. Asimismo, los entornos de aislamiento o "sandboxes" sirven para evaluar prototipos, pero no resuelven el problema del tiempo de ejecución cuando dichos prototipos se conectan a sistemas reales de negocio. De igual forma, los comités de supervisión no siempre logran revisar las herramientas con la misma velocidad con la que se crean y despliegan.
Para solucionar estos desafíos, la seguridad debe integrarse directamente en el entorno donde los empleados desarrollan y mantienen su trabajo. Es necesario regular las fuentes de datos y las acciones permitidas tanto antes como después de la implementación, garantizando que el camino autorizado sea además el más sencillo para los usuarios con el fin de evitar rutas alternativas. Además, resulta fundamental mantener la trazabilidad de la propiedad, la ejecución y los cambios realizados, permitiendo a los equipos de seguridad intervenir y revocar accesos de manera oportuna ante cualquier eventualidad.
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